Stink se compró un caramelo rompemandíbulas que, por muy intergaláctico y supercolosal que parezca, no funciona, pues no le ha roto ni una sola muela. Stink decide escribirle una carta al fabricante para quejarse… ¡y la respuesta que recibe es fantástica!
Le envían (gratis) una enorme caja repleta de caramelos y dulces de todo tipo. Stink está tan contento que decide escribir más y más cartas. Pero eso le trae algunos problemas...
«La idea de que Stink tuviera su propia serie surgió de los lectores de Judy Moody. Los chicos que estaban leyendo este libro amaban a Stink y …
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