¿Qué necesitamos, tanto individuos como sociedades, para funcionar de modo óptimo y positivo?
En un mundo donde existen cada vez más estímulos y prisa, resulta inevitable que acabemos desconectando de nuestros propios valores, capacidades y hábitos positivos. Las estadísticas no dejan dudas sobre las claras consecuencias negativas que esto tiene. La ciencia de la Psicología Positiva se establece claramente en 1998 para complementar los grandes aportes que la Psicología general ya estaba brindando. El autor pretende abarcar dos objetivos relevantes:
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