"La elección presidencial de 2012 en México se definió por una diferencia de poco más de 3 millones 200 mil votos. En una democracia verdadera ese resultado sería contundente e inobjetable, pero en nuestro país se trata de una cifra engañosa. Si nos atenemos a los hechos y a los datos disponibles sobre el proceso electoral, podemos afirmar que estuvo marcado por la inequidad en los medios de comunicación, por una avasalladora campaña publicitaria, por el uso incuantificable de dinero público y privado -y se presume que también de origen ilícito- que favoreció al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) …
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