La inolvidable historia real de cómo un simple empleado de limpieza que trabajaba duro para llevar comida a su casa, inventó Flamin’ Hot Cheetos haciendo pruebas de sabor en secreto, rompiendo barreras y convirtiéndose en el primer ejecutivo latino de la compañía Frito-Lay.
No se suponía que Richard Montañez tuviera grandes sueños y aspiraciones. Nacido en la pobreza, de padres migrantes y trabajadores agrícolas, dejó la escuela en el sexto grado, y finalmente tomó un trabajo limpiando pisos en la fábrica de Frito Lay y así dar de comer a su joven familia. Todo cambió cuando una noche, a los …
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