Ya estaba todo preparado, todo decidido: había organizado unas vacaciones muy relajantes, yo solito, en contacto con la naturaleza… Sin embargo, me he visto envuelto en la trepidante búsqueda de un tesoro en las colinas negras, y acompañado de todos los Stilton. Por mil quesos de bola, ¡ésta sí ha sido una auténtica aventura de bigotes!
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