La autora busca comprender su experiencia de la revolución iraní a
través de sus recuerdos de infancia, un mundo idílico que cambió
abruptamente.
"Emmanuelle Almira vivió en Teherán, entre 1976 y 1980, uno de los
períodos más turbulentos de la historia iraní en el siglo XX. Durante
aquel período, hubo una revolución en un aparente paraíso; cayó un
emperador y un hombre, un santo para muchos, regresó a su tierra.
Y aunque el Irán de sus recuerdos siempre será un país de hermosas
mujeres que hilaban alfombras mágicas, de templos en cuyo interior
ardían fuegos eternos y de jardines donde …
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