La vida del humorista y periodista contada por sus hijas. Un Castelo íntimo y desconocido, atravesado siempre por las anécdotas desopilantes, la inteligencia y la elegancia.
Castelo se definía a sí mismo como un ironista. Por eso sus hijas eligieron este término para contar su historia. Su trabajo fue tan irreverente y novedoso que llegó mucho más lejos de lo que alguna vez imaginó.
Fue un transgresor popular. De la mano del humor absurdo y la sátira creó memorables publicaciones, fue pionero de los programas radiales a la medianoche y revolucionó la televisión con ciclos como «Semanario insólito» y «La …
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