Tres notas sinceras de Rogelio Guedea
Cartas a Bruno es un libro que, como guía hacia padres e hijos, se distancia de lo convencional: no dicta normas, no levanta el dedo ni pretende tener todas las respuestas. En forma de cartas breves y sinceras, Rogelio Guedea construye un diálogo íntimo con su hijo —y, de paso, con cualquier lector dispuesto a asomarse— sobre ese territorio complejo que es crecer, en el que se atraviesan temas complicados como ansiedad, drogas, miedos, construcción de hábitos sanos, primeras decisiones importantes, elección de pareja y un largo etcétera.
Le pedimos a Rogelio que siguiera sincerándose en tres puntos que tienen que ver con su libro:
Amabook: Rogelio, en Cartas a Bruno te muestras sin armadura: recuerdos de infancia, dudas, caídas y aprendizajes van apareciendo carta a carta. ¿Hubo algún momento en que pensaste «quizá me estoy exponiendo de más»?
Rogelio: Sí, claro que lo hubo. Todo el tiempo tenía un censor diciéndome «no digas esto», «detente», «no es necesario», «para qué», «tu hijo te juzgará de mala manera», etcétera. Pero, para mí, uno de los aspectos principales de toda obra literaria (independientemente de si es real o ficticia) es la honestidad. El lector nota cuando no lo eres, y eso siempre me preocupa mucho antes de escribir un libro. Y Cartas a Bruno no fue la excepción. Escribí sin reservas morales.
Amabook: El libro suena a esas conversaciones que uno quiere tener, pero no siempre sabe cómo empezar. ¿Te han llegado historias de lectores que lo hayan regalado, prestado o incluso leído en familia como si fuera una conversación pendiente?
Rogelio: ¡Por supuesto! Incluso lectores que lo han ampliado con sus propias experiencias, tomando como pie de apoyo las mías: a partir de un elemento anecdótico, han reformulado sus propias experiencias y de ahí sacan un aprendizaje que habían tenido soterrado o que había pasado desapercibido.
Una de las riquezas de Cartas a Bruno (en la que siempre pensé al escribirlo) es precisamente que generara eso: conversaciones, diálogos entre padres e hijos, entre los mismos hijos, entre maestros y alumnos, entre adultos, con los temas que abordo (drogas, ansiedad, etcétera); porque todos, absolutamente todos, estoy seguro, hemos tenido una experiencia y una opinión al respecto.
Amabook: Si Bruno —o cualquier lector, tenga la edad que tenga— solo se quedara con una idea del libro, ¿cuál te gustaría que fuera?
Rogelio: La idea de que todos necesitamos guías y consejos para poder vivir esta única vida que tenemos de la manera más plena posible, con los mayores aciertos y los menores errores, que era como lo querían los filósofos estoicos, que de algún modo están en el telón de fondo de estas cartas.
Con la honestidad como hilo conductor y la filosofía estoica asomando entre líneas, Cartas a Bruno de Rogelio Guedea se vuelve una invitación a vivir con mayor conciencia, a equivocarse menos —o, al menos, mejor— y a entender que compartir la experiencia propia también puede ser una forma profunda de acompañar a otros.

