“No sé quién soy”, “soy muy contradictorio”, “soy un camaleón
social”, “me siento fuera de mí”, “me siento medio hombre, medio mujer”,
“mi criterio depende de mi estado emocional”, “soy mala persona”, etc.
Todos ellos son ejemplos representativos de lo que sufren las personas
diagnosticadas de Trastorno límite de la personalidad (TLP) como
expresión última de las alteraciones de la identidad que acompañan a su
patología.
Pese a que cada vez existe más y mejor
información general sobre el TLP, las alteraciones de la identidad
continúan siendo las grandes desconocidas y olvidadas en la evaluación y
tratamiento de este trastorno. …
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