Existen lugares, espacios particulares, personales, inolvidables que dejan esparcidas en el aire partículas, apenas visibles, de su propia historia. Existen más allá del tiempo, de los límites humanos que establecen la vida o la muerte, de los caminos paralelos que inventamos. El Dario´s Jazz no era uno de esos lugares, era el lugar [...]. Conozco de memoria los nombres de todos los clientes, las mesas que ellos mismos se asignaban, las copas que pedían, el silencio que enmascaraba la decepción a la hora de echar el cierre. Me basta con cerrar los ojos un instante para volver a sentirlos, girando …
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